lunes, 11 de noviembre de 2013

Los cuervos graznaban con el caer de la nieve,
los ojos vacíos miraron al cielo,
tus gélidos labios,
beso de Parca.


Sangre seca en tus manos,
corazón dormido en tu pecho,
de aire tus pulmones vacíos.

Alma, cansada de llorar,
temblor nervioso,
mirada perdida,
donde ella hablaba, cantaba y reía.

Mundano, ángel terrenal,
tus alas cortadas al caer,
el tiempo paro para ti,
la risa murió para mi.

Cuantos llantos en una noche,
cuando daño en un día.








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